Joaquín Cortes Molina, ante la imagen de Jesús del Amor.
Joaquín Cortes Molina, ante la imagen de Jesús del Amor. - A. VÁZQUEZ
COFRADÍAS

Joaquín Cortés: «El problema es que en Cádiz la carga no se puede tocar»

El capataz gaditano cree que es necesario respetar que, dentro del estilo de Cádiz, cada hermandad elija su manera de andar por las calles

CÁDIZActualizado:

Joaquín Cortés es uno de los capataces gaditanos más jóvenes y a la vez con mayor trayectoria. Tras dos espléndidos años recientemente dejaba el martillo de la Virgen del Mayor Dolor. También en 2017 se despedía de Soledad de Vera-Cruz. Ahora se centra en su hermandad del Despojado, a la que ayudó a fundar en 2007. Cortés está muy unido a la cofradía del Domingo de Ramos que radica en el colegio donde estudió. Allí vivió sus inicios como capataz aunque ya desde que era un niño Cortés se sentía sobre todo muy cofrade. Además de Vera-Cruz y Despojado, este gaditano es hermano de Sanidad y de la hermandad de La Clemencia de Jerez.

–¿Cómo empieza su vinculación con la Semana Santa de Cádiz?

–Fue a través de mi tío Manolo. En el año 1989 salí por primera vez en Vera-Cruz porque él era contracapataz y ya más tarde sería capataz. Más adelante fui hermano del Caminito y estuve saliendo dos o tres años y después empezamos con la fundación del Despojado. Ahora mismo además de esa hermandad soy de Vera-Cruz, Sanidad y San Benito de Jerez.

–¿Y cómo es que le dio por ser capataz?

–Siempre me llamó la atención el mundo de la carga en el que estoy involucrado desde el año 1998. Empecé con San Juan Bosco y María Auxiliadora que he estado hasta 2015. En 2007 me sacó mi tío de debajo del paso de Soledad para que estuviera de auxiliar. Cuando el Despojado, al haber estado en Salesianos con María Auxiliadora y formar parte de los hermanos de la fundación, pues algunos me animaron y finalmente salió.

–¿Considera que es más complicado cargar o ser capataz?

–Pues todo tiene su cosa. Estar debajo del paso requiere el compromiso del esfuerzo y ser capataz es sobre todo la responsabilidad de llevar a tanta gente adelante, coordinarla no solo en Semana Santa sino que siempre esté organizada.

–Como cofrade en general, ¿cuál ha sido una de sus mayores alegrías?

–Para mí a nivel cofrade lo más grande ha sido el crear la hermandad del Despojado y verla crecer desde cero. Pienso que para alguien cofrade eso es de lo mejor que se puede vivir. Estuve entre los promotores junto a Luis Rivero y es una satisfacción ver cómo ha crecido la hermandad en estos años. Además, como antiguo alumno del colegio Salesianos me siento muy orgulloso.

–Cogió joven el martillo de capataz y ha aprendido de algunos de los mejores...

–Cuando empecé era efectivamente de los más jóvenes. Me considero una persona con mucho temple y he estudiado mucho antes de hacerme cargo de los pasos. Suelo investigar todo lo que pueda de los pasos. Aprendiendo de la gente anterior. En Soledad por ejemplo ya llevaba años cargando y además iba con mi tío y de ahí uno va robando y sabe por donde hay que tirar. Con los que más años he cargado ha sido con Gerardo Navarro y Manuel Ruiz Gené.

–De los pasos que de momento ha dirigido, ¿cuál le resulta más complejo?

–Como capataz depende de las características de los pasos. Soledad de Vera-Cruz es muy complicado y es también donde más me he formado. A todo hay que tenerle su respeto desde la salida hasta la recogida y te tiene con los nervios a flor de piel. Los palios tienen más dificultad.

–Dejó Soledad y recientemente Mayor Dolor...

–Pienso que para mí esto es pasajero y si ves que la gente no está lo suficientemente motivada o el hecho de no verme motivado yo mismo pues es mejor dejarlo. En el caso de Soledad consideré que había terminado un ciclo. Con Mayor Dolor hemos estado dos años. Yo no tengo cuadrilla sino que me gusta trabajar con la gente de la hermandad y después arrimamos los que faltan, tenemos un bloque que nos ayuda. El problema es que el grupo de cargadores de esta cofradía es muy reducido y el grupo nuestro de gente no quería seguir. Es un Viernes Santo y la gente está cansada de tantos días. El tirón en Buena Muerte lo tiene el Cristo pero a la Virgen le cuesta trabajo conseguir cargadores. Lo que sí tengo claro es que si no se puede hacer bien el trabajo pues es mejor dejarlo. No nos vamos a afianzar a un martillo solo por el hecho de tener uno más.

–¿Cómo valora esos años con Soledad y Mayor Dolor?

–La verdad que han sido experiencias muy positivas y años muy buenos en los que hemos disfrutado mucho. Además las cofradías se han portado con nosotros magníficamente, todo han sido facilidades.

–¿Y ahora mismo, tiene alguna propuesta sobre la mesa?

–Si viene alguna hermandad y nos motiva y si vemos que es factible lo estudiamos y aceptamos pero a día de hoy nuestro objetivo es centrarnos en el Despojado que es nuestra hermandad.

–¿Cómo definiría su estilo de carga?

–Aquí todo el mundo vamos con el estilo de Cádiz: palo al hombro y manigueta. Después cada uno puede andar de la manera que le guste a la hermandad. Cada cofradía debe tener su identidad y creo que nadie debe decirle a una hermandad lo que debe hacer.

–¿Qué opina sobre las faltas de respeto con respecto a las distintas formas de andar?

–Con el Despojado siempre hay alguien que se muestra en contra. El que no quiera entrar en razón por más que le expliques y le digas es imposible... Aquí no tenemos que estar todo el mundo de acuerdo porque cada uno es libre para hacer las cosas como quiera y lo peor es que después no se tiene en cuenta que en la hermandad hay un grupo de personas que trabaja mucho durante todo el año. Pero este es un problema de Cádiz y solo es con la carga porque después hay cosas que no se cuidan y no se hacen bien en las hermandades pero no pasa nada. Sin embargo, aquí la carga que no se toque.

–¿Y qué piensa con respecto a la Carrera Oficial revisable de este año?

–Me parece positivo porque veo que se tienen ganas de mejorar con respecto a lo que había y siempre hay que empezar desde cero y ver cómo se configura hasta que se dé la ideal aunque no va a ser para todos. A mi en los pasos que he llevado no me ha repercutido. Quizás la parte de San Juan de Dios fue un poco más liosa. Lo que sí veo es que si se quiere mantener esta, debería terminar en Catedral. Me gustaría más así porque Candelaria, Palillero y Santiago no me convence.

–¿Qué cree que le falta a la Semana Santa de Cádiz para ser mejor?

–Si todos tuviéramos un poquito más de respeto el ambiente sería mejor y en las hermandades que cada uno se dedique a trabajar por la suya y no mirar a las demás. Así le iría mejor a todo el mundo.