INVERNADEROS EN ALMERÍA

Los invernaderos de Almería cambian al tomate por la marihuana

En la Comarca del Poniente afloran los cultivos de droga bajo plásticos, cuya rentabilidad es muy superior a la de las hortalizas y verduras

La Policía desmantela un invernadero de droga en Alcolea
La Policía desmantela un invernadero de droga en Alcolea - ABC

El consumo de marihuana, una acción cada vez más extendida en la sociedad, a pesar de ser una droga cuya posesión está prohibida en lugares públicos, no así en el ámbito privado dependiendo de la cantidad, está dando lugar a nuevos hábitos entre los que quieren enriquecerse rápidamente a espaldas de la Ley. En la Comarca del Poniente almeriense, en menos de un mes, han sido desmantelados tres cultivos intensivos de esta sustancia estupefaciente. La novedad está en que no se llevaban a cabo en viviendas, cocheras o naves industriales, el conocido como sistema «indoor», sino que las plantaciones se realizan en invernaderos.

La rentabilidad de este cultivo con respecto al de cualquier fruta u hortaliza bajo plástico es muy superior y se abaratan costes de producción, que son los que suelen dar al traste con las instalaciones «indoor», puesto que ésta precisan de un consumo elevado de energía eléctrica y de un potente sistema de ventilación, que no deja indiferente a nadie a 500 metros a la redonda. La nueva práctica de cultivo es más complicada de detectar para las autoridades, a tenor de que se escogen parajes con invernaderos donde el tránsito de personas es muy reducido y donde el acceso es bastante complicado.

El pasado 18 de septiembre se producía el desmantelamiento de uno de estos cultivos intensivos. Agentes de la Policía Nacional irrumpieron en un invernadero situado en el municipio almeriense de Alcolea. En su interior había 1.200 plantas a punto de ser recolectadas, que arrojaron un peso de 800 kilos. En ese momento se practicó el arresto de las dos personas encargadas de vigilar y controlar la producción.

Tras varios días de búsqueda, se localizó una finca con una compleja estructura de invernadero y una extensión de dos hectáreas de terreno

Esta operación arrancó a mediados del pasado mes, cuando los agentes tuvieron conocimiento de la presencia de un grupo de personas que se estarían dedicando al cultivo de una extensa plantación de marihuana en la zona de Alcolea. Tras varios días de búsqueda, se localizó una finca con una compleja estructura de invernadero y una extensión de dos hectáreas de terreno. La instalación estaba dotada de un sofisticado sistema de riego y de control de humedad y temperatura.

Un día antes la Guardia Civil hacía lo propio en la barriada ejidense de Balerma. Dos hombres eran detenidos como presuntos autores de un delito de cultivo y elaboración de drogas. Los arrestos fueron fruto del olfato de los integrantes de una dotación de servicio, centrada en cometidos de seguridad ciudadana, que detectaron un fuerte olor a marihuana en el paraje de «Cuatro Vientos». No les costó seguir el rastro entre la maraña de invernaderos existentes. El aroma les condujo hasta uno de mil metros cuadrados, en cuyo interior había centenares de plantas de más de dos metros de altura. El hombre y la mujer que podaban con tijeras las plantas intentaron huir, pero fueron apresados.

Por un pozo ilegal

La misma suerte corrió un vecino de Huércal de Almería el pasado 14 de septiembre. Su detención estuvo motivada por la apertura ilícita de un pozo en la localidad de Nacimiento, cuya existencia fue conocida por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil. Tras adentrarse en el paraje de «El Acebuche», los representantes de la Benemérita localizaron una parcela con varias construcciones totalmente independientes y no anexas por ninguna edificación, destinadas a alojar a una gran cantidad de aves de corral y perros domésticos y un pequeño invernadero cerrado hacia el exterior. En las inmediaciones había estacionado un turismo, perteneciente a la persona arrendataria de la finca. Manifestó que no tenía la llave de la puerta perimetral. Ésta estaba en posesión del dueño del coche que a los pocos minutos salió de una de las edificaciones. No puso reparos a los agentes para que accedieran a la finca y cuando lo hicieron se percataron de un fuerte olor a marihuana procedente del invernadero. Albergaba 160 plantas de esta sustancia estupefaciente, la mayoría de ellas de un metro de altura.

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