Alfredo Valenzuela.
Sevilla, 26 sep (EFE).- El escritor, traductor, poeta, editor y
ex librero Antonio Rivero Taravillo, ha dicho a Efe que viaja para
luego, "de vuelta a casa, destilar literatura", lo que sumado a su
gusto por los libros misceláneos le ha llevado a publicar "Macedonia
de rutas" (Paréntesis), que presentará el martes en Sevilla.
El escritor aseguró que trata "de cultivar lo mejor de ambos
mundos, el artístico y el vital" para disfrutar doblemente
"recorriendo los lugares para luego destilar su literatura de vuelta
a casa, como un homenaje al Xavier de Maistre de 'Viajes alrededor
de mi cuarto'".
"En realidad, cuando uno recorre territorios lo que hace es
pasearse por regiones de su imaginación, lugares que había modelado
la ensoñación y que sólo en parte concuerdan, al ser visitados, con
ésta", señaló Rivero Taravillo.
El escritor calificó de deliciosa "esa página de Álvaro Cunqueiro
en la que éste, después de haber ambientado una novela en Bretaña
sin haberla pisado, viaja por fin a ese finisterre francés a
cotejarlo con el muy prolijo y hermoseado de su imaginación".
Dublín, Ronda, Córdoba, París, la Provenza, Roma, Venecia,
Amsterdam, Estonia, Finlandia, Brujas, Gante, Fráncfort, Islandia,
Mozambique, México, San Francisco y Nueva York son algunos de los
países y ciudades recorridos en estas páginas a los que unas veces
le ha llevado Keats, otras Shelley, otras Rilke y casi siempre la
literatura.
El libro incluye también un texto sobre el poeta Agustín de Foxá,
que también viajó mucho como diplomático, y una referencia a la
censura que sufrió en Sevilla un homenaje en el cincuentenario de su
muerte, en el que propio Taravillo participó y que se celebró al
aire libre después de que IU, que gobierna esta ciudad en coalición
con los socialistas, les cerrara la puerta de un centro cívico.
El autor bromeó con la elección de la Fundación Cruzcampo para
que el martes la periodista Mercedes de Pablos le presente su libro:
"He optado por esta sede en homenaje a la cerveza local de la ciudad
de mis regresos, y porque no quiero arrastrar a un viaje demasiado
largo y fatigoso a los asistentes".
"No digo esto por frivolidad; hablar del lúpulo y la cerveza es
hoy una forma de resistencia activa contra el fanatismo y lo
excluyente; si es para venir con ablaciones o llegar imponiéndonos
sharías, ese nomadismo que lleva desiertos en las alforjas se torna
peligroso", dijo, en contraposición a ese otro nomadismo ilustrado
que distingue a la literatura viajera.
"Lo recordaba el otro día el escritor José Jiménez Lozano
haciéndose eco de las palabras irónicas de Teodorico, rey de los
ostrogodos: 'Los romanos idiotas quieren ser bárbaros, como
nosotros, y nosotros que somos más inteligentes queremos ser
romanos'", añadió.
Precisamente uno de los capítulos del libro se dedica "a una
librería que ya no existe, no porque cerrara a causa de la crisis
económica y la proliferación de los libros digitales, sino porque
fue destruida junto con el resto de las Torres Gemelas".
"Ante amenazas de ese tipo estamos todos un poco idiotizados, y
pocos escritores se atreven a alzar la voz, con la excepción de
Martin Amis y algún otro; ni todo lo nuestro es mejor que lo de ahí
fuera, ni es bueno todo lo que viene, a pesar del papanatismo",
dijo.
Para Rivero Taravillo, la literatura es "una maga" capaz de lo
siguiente: "Cuando estamos ante la fachada de la casa de un viejo
armador de balleneros en Martha's Vineyard o Nantucket volvemos a
emprender una navegación en pos de Moby Dick o, cuando nos acodamos
en la barra de un pub de Londres, platicamos con la sombra del
Doctor Samuel Johnson".
"O que, como me acaba de suceder en Buenos Aires, ante la vitrina
de un pequeño museo dedicado a Borges, los ojos se me empañen de
lágrimas; o que esa condecoración expuesta de la islandesa Orden del
Halcón me traslade a un campo de cenizas y a personajes de una saga
del siglo XII...", continuó el escritor evocando recuerdos viajeros
y escenas de otros mundos. EFE